La Coctelera

En las dos Orillas

Nosotras que nos queremos tanto. Magazzin loco con todo.

20 Febrero 2008

Fitzianita nos cuenta, canta y encanta

Como si de mi vecina de pasillo se tratara ella se ha convertido en un referente para mí y estoy muy pendiente de sus historias.

Un día de tantos Fitzianita dejó un mensaje diciendo que un éxito los cachitos de jamón con la receta que publiqué en este Blog, lo más cómico es que es venezolana e inmediatamente fuy a su bitacora para descubrir que vivia en China. Así comenzó esta historia de vecinas.

Ella nos ha contado cuanto añora algunos platillos venezolanos, una de sus ayee la quiso consentir y le hizo un pabellón que le supo a gloria. Sus historias son geniales, las cuenta para que las vivamos, nos enteramos que hace arepa con harina precocida que atesora cada vez que pisa Miami, que es maestra en un colegio y que tiene dos hijos. Esta casada con el hombre biónico que la adora.

¿Qué les cuento? que he aprendido a quererla y que como le he dicho mil veces y seguiré diciendo "algún día seremos vecinas" y por eso su blog no puede ser malo, porque ella es un amor.

servido por enlasdosorillas 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

Josianne

Josianne dijo

Vecina, que bello!!!!! Aquí estoy con la boca abierta por el tremendo piropote que me has dejado. ¡Cuando lo vea mi mamá!!!!!

Gracias, gracias, gracias.

26 Febrero 2008 | 11:31 AM

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Sobre mí

Nosotras que nos queremos tanto estamos en dos orillas distantes, el mar Atlántico por medio no nos separa al contrario nos une. Contamos historias de una y otra orilla.

19/01/07

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Sólo quien emigra puede llegar a comprender que se añore el sabor de una arepita o el olor de una fabadita.
Sólo quien emigra puede llegar a comprender las lágrimas ante una hallaca o la sonrisa ante una rica paella.
Sólo quien emigra lleva dos sabores en el corazón y puede comprender que es tan exquisito una cachapa con quesito de mano como un bocata de chorizo español
Sólo quien emigra estraña tanto la rica sazón del ají dulce como el aromático gusto de un pimentón español
Sólo quien emigra puede entender la necesidad de comer diablitos, aunque en Venezuela jámas los consumiera.
Sólo quien emigra lleva en su piel, su esencia, los dos sabores, las dos sazones, los dos amores que significan las dos orillas
La Luya

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