Hasta siempre Don José González Alonso

Adiós al pastor de pastores Decenas de personas despidieron ayer a José González Alonso, «José el de Belbín», un «histórico» de los Picos Gamonéu (Onís), Ana ZAPICO

«Éste es un día triste para los pastores y para toda la comarca de los Picos», aseguraba Cándido Asprón, ganadero y uno de los muchos amigos que dejó José González Alonso, «el de Belbín», fallecido el pasado miércoles y enterrado ayer. Decenas y decenas de personas se acercaron hasta Gamonéu y hasta la iglesia y cementerio de Demués para dar el último adiós a uno de los más carismáticos y reivindicativos pastores y queseros que han dado los Picos de Europa. El pastor falleció a los 79 años de edad. Cuentan sus más allegados que «una lucidez sorprendente» le acompañó hasta el final de sus días.
Desde el pasado mes de noviembre, José tenía la certeza de que sus días estaban contados. Con «una claridad de ideas y serenidad pasmosas», dejó todo preparado para esa partida sin retorno a la que todos los seres vivos estamos destinados. «Tenía todos los detalles previstos y nos indicó cómo quería que se hicieran las cosas», explicó uno de sus hermanos.
Los familiares de José el de Belbín, afectados por la pérdida del patriarca de la saga, y, a la vez, «pastor de pastores», como algunos le llamaban, fueron incapaces de hacer referencia a él sin bloquearse por la emoción. «Lo sentimos mucho, pero éste no es un buen momento para nosotros; cuando el dolor se haya mitigado un poco podremos hablar con calma». Los familiares de José el de Belbín estuvieron arropados por las muchas personas que en vida apreciaron a este pastor, que -junto con sus otros dos hermanos- fue galardonado por el Ayuntamiento de Onís con el premio «Gamonéu de plata» hace dos años por su su incansable defensa del sector ganadero. El alcalde de Onís, José Antonio González, se encontraba ayer en Barcelona promocionando la comarca del Oriente en tierras catalanas y, aunque no pudo asistir al funeral, ya había ofrecido sus condolencias a la familia personalmente el mismo día del fallecimiento del pastor. «Es una gran pérdida para Onís y para el Oriente. Se ha ido no sólo un buen pastor, sino una gran persona, un amigo.
Un hombre siempre valorado por su sabiduría, reivindicativo, luchador y, sobre todo, respetuoso y educado», apuntó el regidor de Onís. Los que conocieron a José González Alonso y lo estimaban coinciden en señalar la hospitalidad y amabilidad de un hombre que acogía a todo el que se acercaba hasta su cabaña del puerto, en la majada de Belbín. «Siempre ofrecía lo que tenía: café, quesu, lo que fuera», comentó Ignacio Rodríguez, ganadero vecino, de la localidad de Bobia. «José era un hombre muy querido, un amigo. ¡Cuánto lo echaremos de menos!», comentaba José Antonio Suero, ganadero y quesero de la vega del lago Enol. «Siempre duele que marche un buen hombre. Además, cada vez hay menos queseros de los de verdad», señaló Manolo Cueto, otro vecino de la zona. «No había mejor oficina de turismo que la cabaña de José el de Belbín, siempre atendiendo y explicando a la gente desde cómo se hace el queso de Gamonéu hasta cualquier cosa de los Picos. Te invitaba o te ayudaba a lo que hiciera falta», apuntaba emocionado Cándido Asprón. «La pena es que marchó sin ver terminadas las obras de la cabaña y las queserías que se están haciendo en los Picos de Europa. Bueno, y tantes coses que-y quedaron por ver, como les praderíes limpies y muches más», señaló con tristeza uno de los hermanos de José González Alonso. «Este hombre fue el que más luchó para que no se nos echara a los pastores del parque de Picos a base de restricciones y prohibiciones, y reivindicó que se tuviera a raya el lobo», explicó su compañero de gremio Cándido Asprón. Desde el pasado miércoles, los pastores, los queseros y los Picos de Europa mismos se han quedado, en cierta manera, huérfanos.



