La Coctelera

En las dos Orillas

Nosotras que nos queremos tanto. Magazzin loco con todo.

16 Diciembre 2006

Julio Estrada, un "nobel" venezolano

El venezolano ganó el Premio Juan Rulfo por su trabajo en TurquíaUna expedición de 60 días por 10 países del sureste de Asia en 2001, le mostró un nuevo panorama: ese que cabe en el formato de una película de 35 mm. Con ese trabajo Julio Estrada se ganó en agosto de este año la I Bienal Internacional de Fotografía. El jurado decidió darle el primer premio por su "ejemplar equilibrio entre el documento y el arte".

Esos dos elementos, inseparables desde que decidió ser fotógrafo, también lo hicieron merecedor del importante premio internacional Juan Rulfo. Las imágenes fueron tomadas en Turquía: gente reunida en una plaza viendo un eclipse; gente que se lava los pies para entrar a rezar en un templo; una fila de mujeres trabajando la tierra; una escena urbana; las manos de un hombre que pega bloques de cerámica. Un total de 10 imágenes entre las muchas otras de los 180 fotógrafos que optaron por el premio.

El premio Juan Rulfo, instaurado en 1982 es considerado como el "Nobel" de la lengua española, surgió como iniciativa de Radio Francia Internacional motivado por la cantidad de escritores que trabajaron en su redacción en español (Rafael Alberti, Mario Vargas Llosa, Mario Benedetti, y Fernando del Paso, entre otros). Las categorías premiadas son novela corta, cuento y fotografía, disciplinas en las que destacó el mexicano que dá nombre al premio.

servido por enlasdosorillas 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

Antonio Alviárez

Antonio Alviárez dijo

Turquia es magia pura, no me extraña que nuestro compatriota haya hecho las mejores fotos allí.
Saludos

16 Diciembre 2006 | 08:44

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Sobre mí

Nosotras que nos queremos tanto estamos en dos orillas distantes, el mar Atlántico por medio no nos separa al contrario nos une. Contamos historias de una y otra orilla.

19/01/07

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Sólo quien emigra puede llegar a comprender que se añore el sabor de una arepita o el olor de una fabadita.
Sólo quien emigra puede llegar a comprender las lágrimas ante una hallaca o la sonrisa ante una rica paella.
Sólo quien emigra lleva dos sabores en el corazón y puede comprender que es tan exquisito una cachapa con quesito de mano como un bocata de chorizo español
Sólo quien emigra estraña tanto la rica sazón del ají dulce como el aromático gusto de un pimentón español
Sólo quien emigra puede entender la necesidad de comer diablitos, aunque en Venezuela jámas los consumiera.
Sólo quien emigra lleva en su piel, su esencia, los dos sabores, las dos sazones, los dos amores que significan las dos orillas
La Luya

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