La Coctelera

En las dos Orillas

Nosotras que nos queremos tanto. Magazzin loco con todo.

20 Noviembre 2006

Mitómania, algo irremediable, Dudamel es fuente de música

Siempre he sido una mitómana completa, pude empezar y seguir con las telenovelas, a Renny Ottolina, pasarme a Franco de Vita, a Laureno Márquez, o estar en lo mas culto de la música culta, entonces mis íconos son los dos Aquiles (Machado y Báez), Natalia Luisa Bassa o Gustavo Dudamel, por cierto todos venezolanos, a quienes sigo sus fulgurantes carreras y éxitos por el mundo.
Gustavo Dudamel, tejió y destejió sonidos a su antojo
El joven barquisimetano, quien colabora regularmente con directores de la talla de sir Simon Rattle, Claudio Abbado y Daniel Baremboim, es el testimonio de que Venezuela es mucho más que politiquería y corrupción. Gustavo Dudamel brilla en su tierra nuevamente, pero más que un director de orquesta parecía un mágico tejedor.

Estaba como tejiendo sonidos. Con la batuta a modo de aguja tendía y destendía la madeja de hilos. Los arcos de las violas y violines bailaban al compás de la varilla principal. Su cuerpo parecía la fuente de tanta música, de tanta energía...
A veces inhalaba melodías completas. Cada frase en un respiro, para luego soltarlas por los cabellos. Sus rizos se estremecían a cada impulso.
Brusco, enérgico, brutal, cuando el arreglo lo exigía. Suave, sutil, casi un susurro, si de secretos se trataba.
De pronto tomaba un racimo de notas para sostenerlas en el aire, luego las soltaba en el momento preciso. ¡Blum! De la palma de su mano parecían salir rayos que terminaban en explosiones de percusión.
Pero Dudamel no es egoísta, no buscaba toda la atención. El chelista sueco Daniel Blendulf salió para ser solista en el Opus 107 de Schostakovich. Y el director se hizo invisible sin llevarse su energía. Allí seguían sus músicos acompañando al virtuoso invitado.
Siete canciones populares españolas de Manuel de Falla en una sola voz. Ahora en el es- cenario, la soprano Sylvia Schwartz, quien entonó una Jota, un Polo y una tierna canción de cuna o Nana. Ante el torrente de la invitada, Dudamel guardó silencio, pero también cuando los aplausos fueron para sus músicos.
El concierto se inició con La Valse de Maurice Ravel y cerró con el imponente Sombrero de tres picos de Manuel de Falla, cuya Danza final sirvió de bis ante la petición del público.

ÁNGEL RICARDO GÓMEZ

servido por enlasdosorillas 3 comentarios compártelo

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Antonio Alviárez

Antonio Alviárez dijo

Me alegran estás buenas noticias.
Buena semana.

20 Noviembre 2006 | 12:56 PM

Nima

Nima dijo

Buena semana Antonio, las buenas noticias de los talentos venezolanos son alegrías para el corazón.

Saludos

20 Noviembre 2006 | 01:24 PM

Antonio Alviárez

Antonio Alviárez dijo

Si que lo son y más en estos momentos, buena semana

20 Noviembre 2006 | 03:50 PM

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Sobre mí

Nosotras que nos queremos tanto estamos en dos orillas distantes, el mar Atlántico por medio no nos separa al contrario nos une. Contamos historias de una y otra orilla.

19/01/07

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Sólo quien emigra puede llegar a comprender que se añore el sabor de una arepita o el olor de una fabadita.
Sólo quien emigra puede llegar a comprender las lágrimas ante una hallaca o la sonrisa ante una rica paella.
Sólo quien emigra lleva dos sabores en el corazón y puede comprender que es tan exquisito una cachapa con quesito de mano como un bocata de chorizo español
Sólo quien emigra estraña tanto la rica sazón del ají dulce como el aromático gusto de un pimentón español
Sólo quien emigra puede entender la necesidad de comer diablitos, aunque en Venezuela jámas los consumiera.
Sólo quien emigra lleva en su piel, su esencia, los dos sabores, las dos sazones, los dos amores que significan las dos orillas
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